Entre montañas que parecen pintadas y un cielo que se confunde con el lago Wakatipu, Queenstown guarda una de las experiencias más emocionantes del hemisferio sur: el luge más escénico del mundo.
Con curvas, giros y pendientes que despiertan la adrenalina, esta pista combina velocidad con paisajes de postal. Desde la cima, la vista panorámica regala una mezcla hipnótica de montañas nevadas, bosques esmeralda y ese azul infinito que solo Nueva Zelanda puede presumir.

Ideal para quienes buscan aventura con estilo, el luge de Queenstown es mucho más que un paseo: es una forma de sentir la naturaleza a toda velocidad. Perfecto para familias, viajeros curiosos o amantes del vértigo elegante.
Queenstown no solo se visita… se vive con el viento en la cara y el corazón acelerado.
